SIMBOLO QUÍMICO

Nuestro vocabulario se encuentra alimentado por una que otra abreviatura o símbolos que usamos de manera regular, por ejemplo CO2, H2O, O2, etc., son parte de la vida diaria y muy comunes, pero, esas fórmulas químicas son el resultado de una historia de los elementos químicos, que destaca por ser larga y extensa.

Desde los tiempos antiguos se ha buscando la manera de representar a los elementos químicos, en la antigüedad solía relacionarse a un elemento con los planetas y con los astros, así el oro se relacionaba con el sol, el mercurio con el planeta Mercurio, la plata con la luna, el hierro con Marte y el plomo con Saturno. Es decir, desde los antiguos filósofos griegos, hasta el período de los alquimistas, y los diversos físicos y químicos a lo largo de la historia se ha buscado una manera apropiada de representar a los símbolos químicos, gestándose así el significado de símbolos químicos.

El físico y químico inglés John Dalton, el creador del modelo del átomo, fue uno de los pioneros que se dieron a la búsqueda de introducir una manera para darle un símbolo particular y original a los elementos químicos.

Actualmente el símbolo químico es la representación de un sistema tipográfico cuya base se encuentra en el alfabeto latino, haciendo uso de una letra mayúscula, en ocasiones seguida por una minúscula, sin punto final. Esto se encarga de representar la abreviatura del nombre del elemento químico que conforma a la tabla periódica de los elementos. Esta visión universalista se debe al químico sueco Jöns Jacob Berzelius (1779-1848).

Las reglas generales -establecidas desde 1813- para asignar un símbolo químico a los elementos son:

  • Simbolizar primero a los átomos con la primera letra en mayúscula, por ejemplo C para carbono, O para oxígeno.
  • Para los átomos que comienzan con la misma letra, se sigue con la segunda letra pero en minúsculas, como He para helio.
  • Otra manera para representar a los elementos químicos es haciendo uso de la primera letra de la palabra en mayúscula seguida por otra letra del nombre en minúscula, como es el caso de Cl para Cloro.
  • Si se trata de moléculas que contienen diversos átomos idénticos, entonces el número se indica mediante un subíndice, por ejemplo H20 para el agua o CO2 para el dióxido de carbono.

Es gracias a las propuestas del antes mencionado Berzelius que actualmente podemos encontrarnos con una tabla periódica de los elementos donde cada uno de esos elementos se encuentran perfectamente representados por un símbolo químico, que trasciende y que es además universalmente reconocido.

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